Mis primeros años como “empresario solitario” fueron bastante difíciles. A parte del tiempo requerido para aprender nuevas habilidades, luego de muchos años en el ambiente corporativo, el mayor reto fue la motivación para salir adelante en aquellos momentos difíciles y de mucho reto.

En los primeros obstáculos con los que me topaba, me desanimaba y en varias ocasiones me tocó reiniciar desde cero en un negocio diferente al que había ideado originalmente.

Unos años más tarde me encontré con que si uno trabajaba en algo que uno amaba y le tenía pasión, pues los retos eran más fácil de sobrepasar. Pero la verdad es que el obstáculo no era más pequeño y como muchos sabrán, no todo lo que lo apasiona a uno es vehículo directo para poder monetizar. Así que el motivador más grande seguía siendo el hacer más dinero para comprar más cosas.

El verdadero reto vino unos años más tarde, en donde uno de mis negocios creció bastante fuerte pero hubo un momento en el que decidí no luchar más por lograr el objetivo de ventas que me había propuesto ese año. Tuve dificultades familiares y de salud y muy dentro de mí pensaba que “no vale la pena este esfuerzo para la cantidad de dinero que voy a obtener a cambio”. Para mí, no valía la pena el ROI, ni el tiempo, ni el trabajo invertido, para lo que iba a obtener a cambio. Mi PARA aún no era lo suficientemente fuerte para motivarme a seguir adelante.

Miremos más a detalle a lo que me refiero…

¿Qué diferencia hay entre los siguientes escenarios?

Quiero ganar US$ 1,000 más al mes.
Quiero ganar US$ 1,000 más al mes, para pagar la cuota mensual de un BMW. (El carro de mis sueños)

Quiero ahorrar US$ $10,000.
Quiero ahorrar US$ 10,000 para llevar a mi familia a Disney a fin de año.

Quiero generar US$15,000 al mes
Quiero generar US$15,000 al mes para asegurar el futuro de mi familia, en términos económicos.

Quiero ahorrar US$ 5,000 al mes
Quiero ahorrar US$ 5,000 al mes, para en 5 años, construir una escuela para niños de recursos escasos y ayudar a mi comunidad.

¿Notó la pequeña diferencia entre cada enunciado? La diferencia es sencilla: La palabra “PARA”.

Esta pequeña palabra podría ser la diferencia entre su éxito a largo plazo y el fracaso, porque cuando las cosas se ponen difíciles en un negocio, su “PARA” tiene que ser lo suficientemente grande y fuerte para motivarlo a seguir adelante.

¿Alguna otra diferencia entre los enunciados de arriba?

El PARA va subiendo de importancia porque cada vez abarca a un grupo más grande e importante de personas. En el primer ejemplo, el PARA, me ayuda a mí a cumplir un sueño. En el segundo, estoy dándome otro gusto, pero esta vez el resultado afecta positivamente a mi familia completa. En el tercero, estoy afectando el futuro completo de mi familia. En el cuarto, estoy mejorando a una comunidad completa y así…sucesivamente, la importancia del PARA se vuelve un pilar fundamental para poder llenar una visión, porque ahora no es solo una cuestión de si fracaso, no pasa nada. Es un tema de a quién y a cuantas personas afecto o decepciono si no lo logro. De mi éxito depende la felicidad de muchas (cientos o miles) de personas.

Entonces como verá, el compromiso se vuelve mucho mayor a razón que el PARA se vuelve más grande y afecta a más personas.

Por ende la lucha por lograr el objetivo, si el PARA es suficientemente grande, será imparable.

Lo que me lleva al último ejemplo y con esto término este artículo:

Piense en la persona que más ama en esta vida… ¿ya?

Si el día de mañana, Dios no quiera, la vida de esta persona dependiera de recaudar una suma de dinero o de si usted lograra su objetivo, ¿lo pudiera realizar?...No me responda, sin sentir el nudo que se le formó en el estómago luego de ese pensamiento desagradable, la respuesta es obvia.

¿Entonces, que espera?